sábado, 13 de octubre de 2007

Otro del montón

Si hace una semana me hubieran hablado de escribir un blog, seguramente mi respuesta hubiera sido "ni en pedo!". No porque me parezca mal, sino porque creo que ya hay demasiados. Y a mi nunca me gustó ser uno más del montón.

Desde chico he tratado de no masificarme, y me he resistido a todo aquello que el común de la gente hacía solo por moda. A muy temprana edad me hice hincha de Boca Juniors, justo cuando iban perdiendo. Toda la secundaria usé los pantalones rotos y el pelo largo (mi madre me decia que era un croto, pero a mí me gustaba así), hasta que un buen día se puso de moda. Entonces le dí el gusto a mi madre de cortarme el pelo y usar pantalones sanos.
Mi madre nunca entendió por qué yo siempre iba contra la corriente, en una sociedad donde no pertenecer a un grupo no siempre está bien visto. La verdad, yo tampoco lo entendía.

Pero hace menos de una semana, y justamente luego de leer un blog de un escritor que admiro, hice retrospectiva y me di cuenta que nunca quise ser "diferente" o marginal. Lo único que buscaba era escapar del efecto rebaño o de seguir al grupo solo porque todos iban para el mismo lado, porque yo sabía que el que iba delante mío tampoco sabia donde iba: solo seguía a otro, y ese a otro más. Y yo iba a ir donde quisiera.
Fuí tildado de rebelde, antisocial, y muchas cosas más, y dejé de lado cosas que me gustaban por no masificarme. Pero yo prefería que toda la sociedad me catalogue, antes que un puñado de personas más inteligentes llegaran a pensar que yo era uno más del montón.

Siempre me dió menos vergüenza ser rebelde que boludo.


No hay comentarios: