lunes, 22 de octubre de 2007

Ayer no tenia ganas... hoy tampoco.

Creo que es la frase que más he repetido en los últimos días, y el motivo por el que no había escrito nada más.
Es un extraño síndrome que me ataca cada tanto, y nunca había intentado explicarlo a los demás, pero creo que le debo esto a todas las personas a quienes mandé a cagar cuando me preguntaban por qué estaba así.

Algo sucede a veces, cuando el cuerpo no se pone de acuerdo con la mente, y es entonces cuando me gana ese sentimiento que aún no logro definir acertadamente, pero que conozco bastante bien. Es una extraña mezcla de ansiedad y angustia, de querer y no poder, de poder y no tener ganas, de desear algo pero no tener la fuerza de voluntad para hacerlo. Y es precisamente esa disyuntiva emocional lo que más me lastima, el hecho de saber que lo unico que me impide hacer lo que quiero, es justamente que no quiero hacerlo.

En vano he intentado encontrar una explicación a esto, sin entrar en el terreno de la sicología ni en la explicación facilista de que estoy un poco loco, pero no lo he logrado aún. Tampoco he logrado evitar que esto se retroalimente hasta lograr convertirme en un desagradable vegetal, y luego desaparecer como si nunca hubiera sucedido.
A veces pienso que puede ser frustracion por no poder hacer algunas cosas que quiero, o tal vez la desesperación de tener tantas cosas por hacer que no sé por donde empezar ni de dónde sacar tiempo para hacerlo.

Pero el hecho concreto es que cada cierto tiempo, que puede ir de un par de meses a un par de años, me veo atrapado por este sentimiento de abandono, de completa apatía, y al mismo tiempo de gran ansiedad.

Y es que cuando estoy así me gustaría hacer mil cosas, quiero y puedo hacerlas; solo necesito empezar.

Pero no tengo ganas.

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